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La familia. ¿La base fundamental de la sociedad?
Por: Erick Machuca Thursday, Jun. 25, 2009 at 5:04 PM
emachuca_door@yahoo.com

Una reflexión sobre el rol de la familia en la sociedad moderna. Muestra una visión diferente de la familia en su espectro socio-cultural-ambiental

LA FAMILIA. ¿LA BASE FUNDAMENTAL DE LA SOCIEDAD?
Por: Erick Machuca
emachuca_door@yahoo.com

Desde la edad escolar se nos ha enseñado que la familia es la base fundamental de la sociedad. Además de la experiencia, la historia también ha respaldado este principio, ya que ha contribuido al desarrollo de las sociedades tal como las conocemos actualmente. El presente artículo no busca desacreditar la institución familiar bajo ningún punto de vista. Más bien se trata de reflexionar sobre algunos de los nuevos elementos que están presentes hoy en día y que merecen ser analizados para descubrir cómo se adaptan a nuestras condiciones globales.

No cabe duda que el ser humano ha resultado ser el espécimen que más desequilibrio ecológico ha causado a la naturaleza desde que se tiene un registro histórico, especialmente, luego del comienzo de la Era Industrial. El aumento poblacional humano ha favorecido al calentamiento global; a poner a cientos de miles de especies animales en peligro de extinción, sino las ha extinguido ya; a la deforestación; a la destrucción de la capa de ozono, etc. Su inteligencia aún no le ha permitido ver a plenitud que con sus acciones, se está destruyendo poco a poco a sí mismo. Aún estamos muy lejos de poseer una educación adecuada, que permita revertir los daños causados, por lo que estos problemas únicamente pueden irse agravando. Bajo estas circunstancias, pensar en continuar poblando la Tierra desmesuradamente ya representa una señal de alerta.

Esta misma sobrepoblación ha conllevado a la escasez de recursos a nivel mundial. Culpa de ello se debe en gran parte a la avaricia de unos pocos, quienes se han apropiado de recursos desproporcionadamente (llámese a estos económicos, naturales, alimentarios, etc). Así pues, la escasez de recursos ha llegado incluso a las oportunidades laborales. La sobre-oferta de empleo a nivel mundial, dentro de muchas otras causas, ha contribuido a que los salarios disminuyan. Por tanto, mantener una familia con hijos hoy en día resulta cada día más complicado, tanto a nivel económico, como socio-cultural. Como ejemplo a esta dificultad contemporánea podemos mencionar el caso de miles de empresas que explotan a sus trabajadores, viéndose éstos imposibilitados a hacer valer sus derechos por miedo a que les despidan y por consiguiente, a quedarse sin el sustento para sus familias. En estos casos (los cuales se viven diariamente), el patrón está claramente aprovechándose de la necesidad del obrero.

Este enfoque nos permite mostrar, que la nueva coyuntura está demandando una diferente unión de esfuerzos, canalizada más hacia procurar una mejor justicia en el campo laboral, social y económico, que a traer hijos a este mundo tan deshumanizado. Incluso, una nueva restructuración de esfuerzos podría servir de presión a los gobiernos y empresas a evaluar el trato a los empleados, ya que no se podrían aprovechar de la necesidad moral del empleado, en este caso, la de mantener a una prole. Podría ser un buen llamado a que se reconsidere la enorme importancia que éstos tienen en la economía mundial.

Con estas afirmaciones no queremos generalizar, ni mucho menos coartar al que tiene un honesto y sincero deseo de ser padre o madre, sino accesar a aquellos que únicamente recurren a la paternidad como requisito inductivo de la sociedad, o para aquellos que piensan que no tienen otra alternativa de vida. De hecho, la única otra opción a la paternidad y a formar una familia que es aceptada popularmente, es dedicarse a la vida religiosa. ¿Qué sucede entonces con los que no traen vocación para ninguna de ellas? Deben conformarse con vivir toda su vida señalados como bichos raros por la sociedad. ¿Por qué entonces mejor no comenzamos desde ya procurando nuevas alternativas de vida para todas estas personas que tienen una sincera vocación de servicio en los diversos campos de acción que pasan desatendidos? Los campos de acción son variados: político, social, económico, espiritual (que va mucho más allá que la mera religiosidad), ambiental, etc. Existen miles de necesidades que la humanidad entera precisa y muy pocas personas con el tiempo y/o los recursos para satisfacerlas.

En vista de ello, animamos a la sociedad entera a que no tenga miedo de abrirse a una nueva alternativa de vida. En vez de vivir su vida dedicados a atender su pequeño grupo familiar, si realmente no tienen vocación para ello, que se den la oportunidad de servir a la gran familia conocida como humanidad. En vez de destinar sus recursos a continuar sobrepoblando el planeta, podrían destinarlos a velar por algunos de los cientos de miles de huérfanos sin hogar. En lugar de criar nuevas consciencias, procurar elevar el nivel conscientivo de los ya estamos luchando en este mundo. Lejos de excluir a la mayoría como no miembros de mi familia, buscaríamos la inclusión de la mayoría como una gran familia espiritual, sin miramientos de ningún tipo.

Por supuesto que no olvidamos que ya existen varias instituciones que se encargan de lidiar con este tipo de problemas socio-económico-ambientales. El inconveniente es que, entre más grande la institución, más recursos se emplean para gastos administrativos, y menos van dirigidos a atender las necesidades para las que han sido creadas. También se está consciente que hay instituciones, predominantemente religiosas, que más bien promueven e incentivan a las familias a que no planifiquen, sino más bien que carguen con todos los niños que surjan. Según ellos, entre más sean mejor. Más aún, critican al que no piensa igual, acusándole de fomentar una cultura “de muerte”, por el mero hecho de planificar. En realidad, detrás de ese supuesto “amor a la vida”, se esconden intereses institucionales que no pretenden reconocer. Está claro que paralelamente a este conocimiento, necesitaríamos además una verdadera educación sexual, que vaya más allá que el simple fomento al uso del condón en las relaciones sexuales.

Parece que ha llegado el momento de hacer un alto en el camino y preguntarse en dónde estamos parados, hacia dónde vamos con nuestro accionar y sincerarnos con nuestro propio corazón, sin ningún tipo de atadura impuesta externamente. Nunca antes como ahora se necesitó un nuevo despertar en la humanidad. Necesitamos revisar todas aquellas acciones que hemos realizado irreflexivamente y volcar nuestras fuerzas hacia una más completa sensibilización socio-económico-ambiental. Para ello, únicamente se requiere de un esfuerzo individual, no se necesita de ningún tipo de rebelión o revolución social. Todo comienza con nosotros mismos.

De modo que, más que cuestionar el precepto de si hoy en día la familia, es realmente la base fundamental de la sociedad, lo que se propone en estas líneas, es evaluar si el concepto de familia no estará quedándonos muy corto, según la inmensidad de necesidades que la población humana hoy por hoy clama. Trabajemos entonces ahora por construir esa base familiar, que verdaderamente es el motor básico de la sociedad: la que se conoce como “el género humano”, sin distinción de credo, raza o nacionalidad.



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