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Familia Borgogno-Arce acampando frente al TCA
Por: Sin Estreñimiento + d
Wednesday, Mar. 17, 2004 at 8:47 AM
La familia Borgogno-Arce acampa desde el 8 de marzo frente al Tribunal de lo Contencioso-Administrativo, reclamando el fin de estos diez años de exclusión

El 8 de marzo pasado la familia Borgogno-Arce, de Tarariras, departamento de Colonia, decidió acampar frente al Tribunal de lo Contencioso-Administrativo, tras diez años de problemas a causa de su negativa a vacunarse. En estos diez años el Estado ha causado varias complicaciones a la familia: se ha impedido a los niños estudiar, concurrir a las piscinas públicas y hacer deporte, y y si tienen documentación es porque el Ministerio del Interior no aplica la ley del MSP aprobada en dictadura sino una anterior, también aprobada durante la dictadura.
La ordenanza 939 de la ley 15.272 de junio de 1982 establece que el CEV (certificado esquema de vacunación) es obligatorio para recibir prestaciones de asignaciones familiares, ingresar a toda actividad curricular de la enseñanza pública y obtener o renovar cédula de identidad, carné de salud, carné de asistencia del MSP o pasaporte. El artículo 5 establece que "en caso de exoneración por causa médica, el profesional tratante pedirá un certificado donde conste el nombre de la persona, el tiempo por el cual no puede vacunarse y el motivo de la exoneración. Este certificado será canjeado por el CEV en los puestos de vacunación. No es causa de exoneración médica el haber padecido la enfermedad motivo de la vacunación".
Los niños de esta familia no pueden vacunarse por motivos de salud. Son hipersensibles a ciertas proteínas de origen animal presentes en las vacunas. Cuando los niños mayores eran pequeños y todavía no se sabía que padecían de esta alergia sufrieron convulsiones y fiebre en las ocasiones en que comieron carne o fueron vacunados. Pueden llegar a tener un choque anafiláctico o incluso morir. Esto está debidamente documentado y certificado por muchos médicos, pero el MSP llegó a decir que estos certificados eran "complacientes", y que la negativa a vacunarse obedecía a motivos religiosos o filosóficos, y se calificó al padre de la familia de "fundamentalista". En realidad, se hicieron naturistas justamente a causa de los problemas que habían tenido los niños con la alimentación habitual y las vacunas. Todos gozan de excelente salud y no se han enfermado nunca desde que adoptaron el naturismo, a pesar de todas las epidemias que ha habido.
Todo empezó en setiembre de 1994, cuando a solicitud de la directora de la escuela n° 38 de Tarariras, el matrimonio tuvo que presentar una carta certificada y firmada por el director de Salud Pública local, donde se explican las razones por las cuales sus hijxs Ayelén y Nahuel no podían ser vacunadxs. Pero ante la denuncia de la directora de esta escuela, Elena Casco, ANEP dispuso que se retirara a los niños de la escuela. A partir de allí sigue un interminable trámite burocrático que hoy continúa, hecho que decidió a la familia a venirse de Tarariras a acampar frente al TCA. El 12 de abril de 1996 el matrimonio recibe el cedulón que les otorga "un plazo máximo y perentorio de cinco días" para vacunar a sus hijxs, "bajo apercibimiento de ser conducidos por la fuerza pública a tales efectos". Ante lo que califican de "condena a muerte a cinco niñxs", la familia decide exiliarse "en plena democracia", como dicen, en Argentina, donde la vacunación no es obligatoria.
Según Juan Carlos Borgogno, hay miles de personas en esta situación, miles de personas que por motivos médicos no pueden vacunarse, pero que han canjeado los certificados correspondientes por el CEV tal como lo establece la reglamentación. Cabe preguntarse entonces por qué el Estado se ha ensañado con esta familia. Aparentemente esto tendría que ver con su activismo en temas de huertas orgánicas, combate a los OGM, etc. En Colonia está la estación experimental del INIA de La Estanzuela, donde tiene mucho que ver la gigante farmacéutica Bayer.
Sea como fuere, la familia Borgogno-Arce (Juan Carlos y Susana, padre y madre, y sus hijxs Maite, Nahuel, Ayelén, Nohelí y Yasimara) está decidida a no bajar los brazos y resolver de una vez esta situación ridícula que ha significado la exclusión social y la discriminación. En esta semana han recibido las visitas de la prensa y del candidato a la presidencia Guillermo Stirling, que asumió un compromiso en cuanto a la resolución de este tema. Mientras conversábamos con Borgogno se acercó un funcionario del TCA que le sugirió buscar el apoyo de algún sindicato o de la bancada de algún partido. Pero Borgogno declara no querer contribuir a alimentar a la bestia "que después nos va a matar". Estos diez años de resistencia se basan en la legalidad y en la ética; más de una vez les han sugerido falsificar los certificados de vacunación, pero siempre se han negado. La respuesta, recogida por Luis Udaquiola en su libro Borgogno-Arce: una familia contra el Estado, es siempre la misma: "¡Qué importante es lograr una postura honesta para ellos, porque a veces sospechan que la forma de sobrevivir es transando con la verdad!"