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Continuando un debate indispensable en el marxismo y la refutación a Trotsky
Por: Juan Karpov
Monday, Mar. 17, 2008 at 3:41 PM
“Las personas que no se han vuelto locas deducirán de estos hechos una consecuencia distinta. La unidad de opinión y de acción la fidelidad al Partido y el Partido están donde se han concentrado la mayoría de obreros conscientes en torno a acuerdos precisos y determinados.” (Acerca de una violación a la unidad V. Lenin 1914)
Las desviaciones que tuvo que reconocer Trotsky, al hacerse Bolchevique, volvieron a florecer y a demostrar su muy enraizado populismo. Las conclusiones se derivan fácilmente. De las polémicas entre Lenin y Trotsky se habla y se refiere mucho, pero sólo abstractamente. Se ha hablado en general como lo hacen los religiosos y metafísicos del hecho sano que significa la polémica, pero no de su superación, no se ha hablado nada o muy poco de lo que se deriva de estas polémicas. La crítica implacable de Lenin ha sido oculta. Trotsky en lo que empieza a colaborar hoy, es en ser un ejemplo claro del arribismo de las posiciones liberales burguesas en el seno de la lucha obrera y del partido, que nos sirve como le sirvió a Lenin para confirmar que se debe ser implacable con los arribistas, y que el que hoy un miembro del partido de la clase obrera se entregue a la causa, no es garantía de su permanencia por la mención de simples frases de maquillaje revolucionario. Con la mentalidad del Trotskismo, no hubiera Lenin atacado a Kautsky cuando renegó del marxismo, ni a Rosa Luxemburgo cuando apoyó al nacionalismo Alemán; tampoco hubiera Marx atacado al anarquismo; pues para la forma de pensar liberal que impulsó Trotsky y que mucho cala en los sectores acomodados, lejos de impulsarse el carácter científico crítico del marxismo, pasó a vulgarizarse como un dogma religioso de fórmulas memorísticas y esquemas absolutos. El estalinismo que fue otra de las vertientes que se dedicó a tratar de destruir el bolchevismo, con ideas burguesas, también atacó a Trotsky. Pero hay que recordar que Estalin se encargó de asesinar inclusive a sus aliados para no tener ninguna disputa posible con quienes conocían sus mecanismos para controlar el poder y destruir el partido. Los filisteos ayudantes del imperialismo (consecuentemente) nos atacarán de estalinistas por atacar a Trotsky, y podrán decir que si acaso iremos luego a atacar a Lenin y a Marx, cuando lo que dejan ver es que están evitando a toda costa el estudio de las polémicas de Lenin hacia Trotsky, que han abandonado (si es que han tenido) el más mínimo comportamiento científico con la teoría, más nosotros junto a Lenin preferimos “decir la verdad con desacierto que silenciarla si la cuestión es grave” Hoy los liquidadores ven a Trotsky como el heredero divino del marxismo y su “Cuarta Internacional” como la inmaculada concepción obrera. Negando todo análisis clasista y revolucionario; tratan de asustar con su retórica a las nuevas generaciones que empezamos a tomar el fuego de la teoría en nuestras manos. Señores, el marxismo es teoría para la acción, sigan ustedes casados con su teoría inútil y estéril, pero en el terreno de la lucha por el poder obrero, no duden que serán tratados como corresponde. No hay peor ciego que el que no quiere ver, Lenin Marx y la historia de la lucha de clases, son utilizadas y difamadas con toda cantidad de formas alegóricas, para encubrir las ideas burguesas; pero que esto sea así no quiere decir que ni Lenin, ni Marx ni la experiencia de la lucha de clases, sea la caricatura que Trotsky pinta y que sigue pintando el trotskismo junto a los distintos amigos del capital. A pesar de Trotsky la rueda de la historia avanza. Fue fruto del partido bolchevique, su ardua labor conspirativa legal e ilegal, su formación en el seno obrero, su disciplina ejemplar, su centralismo, sus escuelas de teoría revolucionaria en los círculos obreros, su programa y su dirigente; los que hicieron posible la revolución obrera, no un montón de frases “pomposas” que no son más que “puro estruendo”. Trotsky siempre fue menchevique, sólo fue por pocos años parte del partido bolchevique; ingresó en 1917 el mismo año de la revolución. Es decir, su obstinada personalidad arrogante, lo hicieron “reconocer” hasta que la ola ya estaba por reventar, sus errores y ataques vacíos e insultantes a la moral que por muchos años le había hecho al partido bolchevique y a Lenin. Trotsky era “bueno” para las frases. Por lo menos bueno para decorar frases vacías, que fue -como buen populista- lo que lo destacó en su juventud escolar, y lo que le daba aires de grandeza, que le servían para hacerse notar y eludir la historia y toda cuestión concreta y material como un oportunista. El materialismo dialéctico para Trotsky no llegó a más que el reconocimiento del ateísmo, nunca se desarrolló como marxista, buscaba inventar teorías huecas, como la revolución permanente para buscarse un lugar como teórico y aprovecharse del alcance revolucionario en Rusia para tratar de sobresalir como dirigente y eludir la praxis, que en lo concreto fue, eludir el Partido y su papel. A mil luces el partido bolchevique no tiene que ver nada con la Cuarta Internacional * de Trotsky, ni de lo que pretendía con ella. Esa Internacional fue otra más de las internacionales de la pequeñoburguesía, al estilo de la dos y media de Kautsky que nada tenía que ver con la vanguardia obrera, fue o es una “internacional” dirigida a los dirigentes y no a las masas. Trotsky fue un renegado del marxismo y enemigo del proletariado, otro conjurador más. Como decía Lenin, “Los viejos participantes del movimiento marxista en Rusia conocen muy bien la figura de Trotsky y para ellos no vale la pena de hablar de ella. Pero la joven generación obrera no la conoce, y es preciso hablar, porque es una figura típica para los cinco grupitos que hay en el extranjero, que de hecho vacilan también entre los liquidadores y el Partido” (Acerca de una violación de la Unidad V. Lenin 1914) A estos revolucionarios de palabra y liberales burgueses de hecho, deben cobrar las masas las múltiples traiciones históricas que han sufrido; no hay lugar para estalinistas, ni trotskistas, ni castristas, ni sandinistas, en las filas del partido obrero, el partido real no de palabra, el partido independiente de los liquidadores y contra ellos. Las meras frases servirán en las universidades y salones, pero la clase obrera lo que necesita es su armamento revolucionario, su unidad internacional de clase en la práctica.
Notas: El Partido socialdemócrata Ruso, tenía dos tendencias que se fueron consolidando, una la llamada bolchevique y la otra la llamada menchevique, los bolcheviques mantenían una organización interna propia y su principal representante fue Vladimir Lenin, eran los defensores del marxismo. Los mencheviques tenían varios representantes entre los que se encontraba Trotsky, esta tendencia se caracterizaba por ser “amplia” sin disciplina ni centralización una corriente liberal. Luego los bolcheviques se conformaron como partido independiente rompiendo con la socialdemocracia y con los mencheviques. El partido bolchevique dirigió la revolución obrera hasta que una vez tomado el poder, pasó a llamarse Partido Comunista Ruso. Así siempre que nos referimos al Partido, o a los bolcheviques nos referimos tanto a la trayectoria de los bolcheviques como fracción en de los primeros años, como partido independiente previo a la revolución obrera, y como partido comunista Ruso en épocas de Lenin, de igual manera nos referimos a las Internacionales Obreras que impulsaban los bolcheviques como fueron la Segunda y la Tercera hasta la muerte de Lenin, cuando tanto el Partido Comunista Ruso como la Tercera internacional cayeron presa del oportunismo y las presiones de la burguesía, y pasaron a ser enemigos del bolchevismo y la revolución internacional.
LECO Liga por la Emancipación de la Clase Obrera
Nicaragua Costa Rica
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