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A 10 años del Filtro: La masacre
Por: Gustavo
Thursday, Aug. 26, 2004 at 6:58 AM
Recuerdo de los hechos que terminaron con la muerte de dos compañeros el 24 de agosto de 1994
El de 1992 fue un año "caldeado". En sus primeros meses varios "atentados" ocuparon titulares en los diarios. El primero de mayo en Minas un "explosivo" hizo efecto en un puente de pasaje de ferrocarril. Tiempo antes hubo una "explosión" en el estudio de Julio María Sanguinetti y un atentado contra el vehículo del dirigente de izquierda Hugo Cores. El sistema político todo, con el presidente Lacalle a la cabeza, comenzó una campaña de lucha contra el terrorismo. Decía el presidente en aquellos días: "La ley caerá sobre quienes(...) intentan hacer vivir nuevamente a la república horas de intolerancia terrorista que durante una veintena de años asolaron al país". Como no podía ser de otra manera, el diario "El País" se unió a esta lucha contra el terror y en su editorial del 9 de mayo de 1992 y bajo el título "Todos juntos en defensa de la democracia" decía: "vale la pena resaltar el estilo de gobernar que ha impuesto el Presidente de la República y se basa en el amplio espíritu de concordia demostrando una amplia visión de estadista ante los problemas nacionales". Un diario con mala memoria, que apoyó en su momento el golpe de estado. ¿Habrá recordado estas palabras sobre Lacalle y su manejo de la situación dos años después?.
Pero no sólo de atentados vino la cosa en la prensa. También informaron que el 15 de mayo se detienen “activos terroristas vascos” en Montevideo. La “cueva de Terroristas” era el famoso restaurante La Trainera, que contaba entre sus clientes con varios de los más encumbrados políticos y politiqueros. Se detuvieron aproximadamente 30 personas, quedando luego procesados solamente los 13 refugiados políticos. De esos trece España pidió la prisión de diez, y luego se pidieron 8 extradiciones: Jesús Ma. Goitia, Amaia Arakistain, Mikel Ibáñez, Juan José Urrutia, Pedro Gomes, Luis Mari Lizarralde, Aguztzane Delgado y Josu Lariz. Al final sólo a tres de ellos se les efectivizaría la extradición.
LOS DIAS PREVIOS
Ya en 1994, año electoral, los tres vascos para los que se mantenía el pedido de extradición, Jesús María Goitia, Mikel Ibáñez y Luis Lizarralde, comenzaron una huelga de hambre en agosto como última medida.
El viernes 19 al mediodía comenzaron la huelga seca luego de que se les informara de que quedaban a disposición de las autoridades españolas. De tarde se resolvió que fueran trasladados al Hospital Filtro. El sábado 20 se concentran centenares de personas en el Filtro. Los vascos dijeron a sus abogados que "prefieren morir en Uruguay que ser entregados a España". En virtud de la legislación terrorista española, un detenido puede permanecer incomunicado hasta cinco días, en los cuales se les tortura bárbaramente. Esto pasa con la inmensa mayoría de los detenidos por presunta vinculación con ETA. Y esto pasaba aún en el gobierno "progresista" de Felipe González.
El lunes 22 se realizó una concentración en plaza Fabini y posterior marcha hacia el Filtro, convocada por el Frente Amplio. Antes se habían entregado casi treinta mil firmas en el Edificio Libertad que respaldaban la solicitud de asilo político. Aquí ya se formaba un fuerte dispositivo de seguridad en torno al Filtro. Se anuncia que la sentencia de extradición sería ejecutada el miércoles 24. El Frente Amplio intentó promover, sin resultados, un proyecto de ley para no entregar los vascos a España. Familiares de los vascos informaron que el estado de salud se deterioraba con dolores generalizados, dificultades para levantarse, para mover las manos, para articular palabras, etc. Los 3 firmaron un documento que exime de responsabilidad a los médicos en caso de fallecimiento.
El martes 23 La central obrera decidió un paro general con la idea de concentrar todas sus fuerzas en la manifestación que había convocado para las primeras horas de la tarde desde el Obelisco. Una multitudinaria columna llegó hasta el Filtro. El Pit-Cnt, sobre la medianoche, resolvió levantar (por 19 votos contra 15) el paro general. El estado de salud de los vascos empeoraba: Lizarralde presentaba disfunciones renales y a Goitia debió aplicársele un parche cardíaco, trasladándoselo al CTI.
LA JORNADA TRÁGICA
El primer enfrentamiento se produjo a las 5 de la madrugada del 24, cuando la policía desplazó a quienes se encontraban de vigilia sobre Bulevar Artigas, pacíficamente instalados en torno a los fogones, tomando mate, tocando guitarra. Durante el resto del día el clima fue tenso, Sobre las 10 se desalojó a quines estaban acampando en la zona trasera del hospital, produciéndose nuevos encontronazos.
Por la tarde, centenares de manifestantes se congregaron en las inmediaciones del Hospital Filtro para protestar por la inminente extradición. Los tres vascos permanecían en el hospital tras una huelga de hambre de 14 días. La extradición era un hecho y esto se veía en que se había confirmado para el mediodía la llegada del avión que los trasladaría. Promediando la mañana, el órgano de conducción política del Frente Amplio se trasladó en pleno hasta el Filtro. Seregni y Vázquez fueron recibidos con una mezcla de aplausos y manifestaciones de rechazo por parte de gente que creía que el apoyo del FA a la lucha había sido insuficiente. Permanecieron en el lugar sólo unos momentos y exhortaron a la calma antes de irse. A las primeras horas de la tarde Agurtzane Delgado Iriondo, una de las vascas que fue liberada, dio su último mensaje. Pidió que se reconociera que la extradición era inminente, agradeció a los manifestantes y convocó a mantener la calma en todo momento.
A las cinco de la tarde se instalaban los parlantes para la concentración convocada por el Pit-Cnt. En ese momento la masacre comenzó. Se escucharon los primeros gritos y caballos. La gente comenzó a recibir los primeros cachiporrazos y sablazos. La policía ataco sabiendo lo que hacía. Los atacados no podían escapar, pues la embestida se produjo por la espalda y hacia las vallas de contención, que impedían la retirada de los atacados. No menos de treinta guardias de caballería ensañándose con cuanta figura humana estuviera a su paso. La policía formó como un embudo. El operativo fue conducido por el inspector nacional José Dávila y el inspector general Pablo Gargiulo. y participaron, según fuentes policiales 250 efectivos. Coraceros, granaderos y toda la majuga. Para los que estuvieron en el lugar, los milicos eran muchos más. Pocos minutos después la misma represión continuaría por Bulevar Artigas, con explosión de bombas de gas lacrimógeno. Luego de un período de confusión y pánico generalizados, la situación pareció retomar un cauce de cierta estabilidad, con algún incidente aislado y menor, durante algunas horas, pero esto recién empezaba.
Cuando eran las 20 arribaron al hospital 5 ambulancias escoltadas por nueve patrulleros. Quienes se habían reagrupado en las inmediaciones del hospital fueron objeto de una nueva y mucho más terrible ofensiva de los milicos, que esta vez hicieron uso generalizado de las armas de fuego, disparando en forma indiscriminada y a matar. Varios testimonios se han dado sobre los hechos. Varios enfermeros baleados (La gente del SEMM se comportó muy bien, salía de la mutualista para meter heridos a borbotones, arriesgando su vida. Ahí hieren a un enfermero y a un médico), varios manifestantes apaleados, varios milicos disparando a matar. El grueso de los manifestantes corrió hacia el edificio Libertad y algunos hacia general flores. Aquellos que estaban en Luis Alberto de Herrera fueron atrapados en una pinza, quedando varias decenas de personas encerradas en el patio de los galpones de Cutcsa. Los coraceros y las fuerzas de choque a pie reprimieron duramente en el lugar. Uno de los que estuvo en la vuelta fue Eduardo, quien llegó hasta el Filtro, como tantos, para mostrar su solidaridad hacia los vascos y también por el llamado de la radio Panamericana. Nos contó lo que vivió:
“ Comienzan a circular ambulancias por Bulevar. Se larga el bolazo de que a los vascos los habían sacado y estaban en el hospital policial. Un grupito fuimos a ver y cuando llegamos era un despliegue enorme de botones. Motos, ambulancias, patrulleros. Yo estaba en las oficinas de Cutcsa, por Bulevar y llega una camioneta de la radio Carve. Se para ahí y llega el tristemente célebre Guillermo Enríquez, seudo periodista de canal 4, canoso y dientón, y se para con el cameraman a filmar, a comentar lo que pasaba. Por Antonio Machado y por la otra calle iban y venían los tiras como pedo en ambos sentidos porque por Bulevar no podían porque desde Gral. Flores a la 13 había concentración y se había cortado el tránsito. Había toda una herradura entre la 13 y el Filtro que no dejaban concentrar a nadie y se habían apostado tras esa herradura los carabineros haciendo ostentación, provocando. El clima empezó a enrarecerse cada ves más. Comenzó luego un “Operativo Tenaza”. Los milicos que circulaban por Antonio Machado, por Larrañaga, arranca hacia los cuernos de Batlle y embisten por Bulevar, pero a su ves tras ellos venían los otros milicos, entonces si bajabas caes en la boca del lobo. Cierran la tenaza y vos quedabas en el medio. Muchos se metieron en los galpones de Cutcsa que ya eran ratoneras porque había milicos esperando. Cuando se llena cierran las puertas y ahí adentro siguieron dando. La gente se disuelve, a los de los galpones se los llevan. A los que andaban por Antonio Machado también y en esos episodios Guillermo Enríquez, que estaba con el camarógrafo, se cagó hasta las manos y se fue.
Cuando se van empiezan a venir las ambulancias que venían a llevarse a los vascos. Y la presión era muy grande de la gente para no dejar pasar a los vascos. Oh casualidad, desde dentro de una ambulancia se abre una ventanilla y un pinta con un arma corta empezó a tirar cuetazos hacia el terreno de Cutcsa, y oh casualidad Guillermo Enríquez se caga encima y se va. La camioneta de radio Carve fue baleada en varios lados, muchos nos tiramos atrás de ella para que no nos caguen a balazos. Parecía un colador, porque pasó esa ambulancia tirando y pasaron más ambulancias tirando. Y aparecen los famosos civiles armados, La República tiene la foto, atrás de los Fiat Duna, que eran de los tiras, que venían por Antonio Machado cerrando la tenaza y se mandan a Bulevar. No había ingreso de Gral. Flores y Bulevar hacia arriba, no había ingreso desde casa de gobierno, entonces tenias que salir para los costados, y los locos te estaban esperando. Los locos arremetían y encerraban a la gente. Los civiles armados, los tiras, empezaron a tirar a discreción. Se da lo de Morroni.
Hubo luego una masacre. Los que fuimos para Cutcsa y nos tiramos debajo de los ómnibus vimos pasar las botas. Y después con una gente nos subimos a la azotea de las oficinas de Cutcsa. A los que se quedaron debajo de los ómnibus también les dieron. Se dispersa todo, la gente corre para donde puede. Hay una calma tensa. Vemos desde la azotea que desde casa de gobierno venían varios tiras. Los milicos vuelven a cerrar la tenaza, vienen primero los carabineros, y unos guachos tienen una excelente idea: van por José Pedro Varela y prenden fuego un árbol. Lo rociaron con nafta y eso ardió que daba miedo. Todo para llamar la atención. Eso da para que alguno se pueda ir. “
Álvaro Fernando Morroni (de 24 años) recibió varias heridas de bala durante la manifestación y murió poco después de ingresar en el Hospital Policial. Esteban Massa, enfermero del Servicio de Emergencia Médica Móvil (SEMM), recibió un disparo en la espalda mientras atendía a un manifestante herido. El estudiante Carlos Alejandro Font (de 18 años) resultó gravemente herido como resultado de disparos en la cabeza. A Mónica Raquel Ramírez, de 21 años de edad, le dispararon en el abdomen y sufrió varias perforaciones en el intestino. Fernando Ulfe (de 19 años) perdió un ojo a consecuencia de una herida de bala.
Estos son los casos más graves, pero fueron cientos los heridos. Después moriría Roberto Facal, dejado de lado por la policía y mostrándolo como asesinado en otras circunstancias ajenas a los hechos del Filtro. 12 ambulancias y 30 patrulleros llevaron desde el Filtro a los 3 vascos hasta la base aérea nº1 de la Fuerza Aérea Uruguaya. Allí estaban dos ministros (Gianola y el hoy candidato a vice Abreu). A las 23.43 el aparato levantó vuelo hacia España.
EL FINAL
Fueron los disturbios más graves registrados en el país desde la vuelta de la democracia en 1985. Según declaraciones efectuadas por Gianola el 25 de agosto, 44 miembros de la policía y 31 civiles resultaron heridos durante los disturbios. En un comunicado emitido tras los actos de violencia del 24 de agosto, Amnistía Internacional afirmó que resultaba irónico que, mientras el gobierno uruguayo tomaba positivas medidas para proteger de posibles malos tratos a los tres hombres extraditados, a su propia policía parecía no importarle demasiado usar en exceso la fuerza contra los civiles uruguayos durante la manifestación. Si bien hay gente que dijo haber visto civiles armados, nadie fue testigo de que usaran sus armas y mucho menos de que ellas hayan iniciado, como dijo Gianola, un enfrentamiento a tiros con la policía.
" Se optó por el asesinato como método político". dijo Lacalle como echando culpa a los manifestantes y a las organizaciones políticas y sociales que convocaron a la concentración de solidaridad con los 3 vascos. "Podrán cambiar de ministro, pero no se cambiará la política. Esta seguirá, más firme y clara", dijo Gianola. También dijo :" La principal preocupación del Poder Ejecutivo fue de carácter humanitario: preservar la integridad física de los ciudadanos españoles.". " La responsabilidad de los hechos cabe exclusivamente a los grupos de civiles armados, a gente absolutamente radicalizada. El ministerio tiene pruebas gráficas, videos y testimonios de ello.". "Las heridas que presentan en muchos casos los manifestantes fueron provocadas por armas que no utilizan los efectivos policiales. ". Son estos dos los principales culpables de la tragedia. Aunque Eduardo también responsabiliza al jefe del operativo pues “Gianola era un imbécil”. También al Ministro de Salud Pública, que permitió que milicos estuvieran en las ambulancias.
Para terminar, lo que dijo García Pintos: “el muerto es una vieja estrategia de la extrema izquierda de este país". Sin palabras.
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Marcos |
Sunday, May. 24, 2009 at 8:18 PM |
| Nada de heroísmos... |
Ana Laura Martínez |
Monday, Oct. 06, 2008 at 11:16 PM |
| estudiante font |
gabriel |
Sunday, Apr. 08, 2007 at 12:17 PM |
| Respuesta |
Gustavo |
Wednesday, Aug. 24, 2005 at 2:10 PM |
| Más vale nunca tarde... |
Guillermo Enriquez |
Sunday, Apr. 10, 2005 at 7:08 AM |
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