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El negocio del agua
by Carmelo Ruiz Marrero
Monday, Sep. 16, 2002 at 1:12 PM
carmelo_ruiz@yahoo.com PUERTO RICO
El agua promete ser en el siglo XXI lo que el petróleo fue en el siglo XX, la preciosa mercancía que determina la riqueza de las naciones
EL NEGOCIO DEL AGUA
Carmelo Ruiz Marrero Semanario CLARIDAD Puerto Rico, 20 de septiembre 2002
"El agua promete ser en el siglo XXI lo que el petróleo fue en el siglo XX, la preciosa mercancía que determina la riqueza de las naciones."
- Revista Fortune
Los países ricos y las corporaciones transnacionales fueron a la cumbre ecologista de Johannesburgo, Suráfrica, para adelantar sus intereses comerciales y abrir nuevos mercados, no para salvar el medio ambiente. El agua fue uno de esos recursos naturales cuya comercialización buscaron adelantar.
Tragicomedia en Johannesburgo
El agua es, precisamente, uno de los temas más candentes en Suráfrica. Estados Unidos y el Banco Mundial están deleitados con Suráfrica, ya que el partido de gobierno, el Congreso Nacional Africano (CNA), está siguiendo la receta neoliberal al pie de la letra. Esta receta tiene como elemento esencial las privatizaciones a rajatabla de recursos públicos, como el agua.
El CNA está entregando los acueductos de Suráfrica a compañías privadas extranjeras, a pesar de la oposición de los sindicatos y la sociedad civil. En la comunidad marginada y hacinada de Orange Farm, localizada a media hora de Soweto, los acueductos son ahora de Suez, compañía francesa que es dueña también de United Water. Los trabajadores de la empresa ganan un dólar al día, y los residentes que no pueden pagar simplemente se les quita el servicio. Ahora el agua en Suráfrica no es un derecho ni un servicio público; es un privilegio privado.
Las mismas instituciones que triunfaron en su lucha contra el régimen racista apartheid, como el CNA y la federación sindical COSATU, ahora son administradores de un sistema neoliberal que le niega a las mayorías no sólo el derecho a beber agua sino también los elementos más básicos de la justicia social y económica. La sociedad civil surafricana ha respondido con la creación de nuevas organizaciones, como el Landless People's Movement, el Anti-Privatisation Forum y la Anti-Eviction Campaign, para recordarle al presidente Thabo Mbeki y al mundo entero que la lucha contra la opresión no terminó con el fin del apartheid.
Mbeki intentó usar la Cumbre para realzar la imagen de Suráfrica, que en su época post-apartheid se luce como estudiante estrella de la escuela neoliberal (como lo fue Argentina hasta el año pasado). Pero las organizaciones populares se unieron bajo la coalición sombrilla Indaba para exponer la farsa ante la prensa internacional que cubrió la Cumbre.
Mientras Indaba denunciaba el desastre causado por la privatización del agua potable de Suráfrica, en la Cumbre se hablaba de cómo continuar con su comercialización. El primer ministro inglés Tony Blair llegó a Johannesburgo acompañado de Bill Alexander, jefe de Thames Water.
Además de ser la firma que construyó el polémico Superacueducto en Puerto Rico, Thames fue procesada por las autoridades inglesas sobre veinte veces desde 1996 por violaciones a leyes ambientales, según reportó el Centro de Medios Independientes (http://www.indymedia.org). Además, Thames hizo negocios en Indonesia cuando gobernaba el tirano Suharto, lo que ocasionó críticas de grupos de derechos humanos.
La delegación estadounidense se dedicó a obstruir y vetar cualquier iniciativa multilateral que hablara de justicia social y ayudar a los pobres. En su lugar, presentó una propuesta unilateral en la que la administración Bush se compromete a dedicar sobre mil millones de dólares, recaudados de fuentes públicas y privadas, para proyectos para aliviar la pobreza en el mundo, reportó la agencia noticiosa IPS. Los proyectos en cuestión serán megaproyectos de infraestructura, que incluirán acueductos, y que prometen ser todo un negociazo para las compañías privadas que sean contratadas para constuirlos y operarlos.
Los líos de Vivendi
Vivendi Universal, que hasta hace poco operaba nuestra Autoridad de Acueductos y Alcantarillados mediante la ahora desacreditada subsidiaria PSG (Compañía de Aguas), es un verdadero gigante corporativo, con vastas inversiones en otros sectores económicos.
Hace dos años, Vivendi compró la división de entretenimiento de la corporación canadiense Seagram, que incluía a Universal Studios y la disquera Polygram. El engendro resultante, Vivendi Universal, es un gigante de las comunicaciones y una de las cuatro casas disqueras más grandes del mundo. Vivendi Universal también compró el canal USA Network, sobre sesenta casas editoriales incluyendo a Houghton Mifflin, y el proveedor de música por internet MP3.
Jean-Marie Messier, jefe de Vivendi Universal hasta julio pasado, era todo un personaje. Según el diario inglés The Guardian, el empresario francés alienó socios, empleados y conciudadanos con su agresivo "American corporate style" y su sed de publicidad.
Pero Messier cayó en desgracia cuando, de acuerdo al periódico francés Le Monde, recurrió a trucos de contabilidad para esconder la deuda masiva que tenía su compañía. La firma que audita a Vivendi Universal es nada menos que Arthur Andersen, la misma que auditaba las compañías corruptas Enron y WorldCom.
United Water no cumple
Pero Suez también tiene sus líos. Su subsidiaria estadounidense United Water obtuvo en 1999 un contrato de veinte años para operar los acueductos de la ciudad de Atlanta. Pero en su ejemplar del pasado dos de agosto, el semanario U.S. News and World Report informó que la experiencia ha sido insatisfactoria para los residentes de la ciudad. Los ahorros que se esperaban con la privatización resultaron insignificantes.
La alcaldesa Shirley Franklin le notificó personalmente a United Water su insatisfacción con el desempeño de la compañía. Líderes comunitarios de la ciudad califican a UW como una compañía abusadora e insensible al abonado.
Recuadro: UN RECURSO ESCASO
A pesar de que la mayor parte de la superficie de nuestro planeta está cubierta de agua, menos de la mitad del uno porciento es potable. El resto está congelado en los polos o es agua salada de mar.
Ahora esa minúscula porción se nos está agotando debido a varios factores, incluyendo la destrucción de bosques y humedales, la construcción de megarepresas que descalabran las cuencas hidrográficas, las prácticas insustentables de la agricultura industrializada, y la contaminación de acuíferos con químicos tóxicos como pesticidas y desperdicios industriales.
Otro factor son los patrones de consumo insustentables. El consumo mundial de agua per cápita se está duplicando cada veinte años, un aumento dos veces más rápido que el de la población mundial. Según el Banco Mundial, la próxima guerra mundial será por el acceso al agua, y la Agencia Central de Inteligencia estima que para 2015 el agua será una de las mayores causas de conflicto internacional.
Un gran negocio
Pero donde otros ven crisis y peligro, el capital transnacional ve oportunidades y prosperidad. El agua se está convirtiendo rápidamente en una nueva frontera de la economía global, esperando ser colonizada por firmas transnacionales.
Es hoy día un gran negocio, que incluye desde represas, canales de irrigación, acueductos y agua embotellada hasta tecnologías de purificación y desalinización, alcantarillados, tratamiento de aguas sucias y la exportación del líquido. Las ganancias de este sector ya rebasan las de la industria farmacéutica, a pesar de que actualmente sólo 5% del agua potable está privatizada. Los empresarios del agua buscan adueñarse del otro 95%.
La industria del agua embotellada es una de las de más rápido crecimiento y menos reglamentación en el mundo entero, con una tasa de crecimiento anual de 20%, informó el semanario estadounidense The Nation el pasado dos de septiembre. El año pasado se vendieron cerca de 90 mil millones de litros de agua embotellada, la mayoría de estos en contenedores de plástico que no se reciclan, para una nada despreciable ganancia de $22 mil millones.
Al igual que con otros sectores de la economía, el negocio del agua está dominado por unos pocos jugadores. Diez transnacionales lo dominan, y en el tope de la lista están dos francesas, Vivendi Universal y Suez. Estas dos empresas juntas dan agua a sobre 200 millones de abonados en 150 países.
No a la privatización
"Convertir el agua en una mercancía está mal- ética, ambiental y socialmente", sentenciaron los canadienses Maude Barlow y Tony Clarke en un reportaje a fondo que publicaron en The Nation.
La comercialización "asegura que las decisiones sobre la distribución del agua se centrarán sobre consideraciones comerciales, no ambientales o de justicia social. La privatización significa que el manejo de recursos de agua estará basado en el principio de la escasez y la maximización de ganancias y no en la sustentabilidad a largo plazo."
PARA MAS INFORMACION:
Who Owns Water? http://www.thenation.com/doc.mhtml?i=20020902&s=barlow
America's Upcoming Water Crisis http://www.OrganicConsumers.org/toxic/water080802.cfm
BLUE GOLD: THE GLOBAL WATER CRISIS AND THE COMMODIFICATION OF THE WORLD'S WATER SUPPLY. http://www.ifg.org/bgsummary.html
The Free Trade Area of the Americas and the Threat to Water http://www.ifg.org/ftaawater.html
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