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Indoamèrica: entrevista a Eduardo Galeano
Por: Eduardo Galeano
Monday, Jul. 25, 2005 at 4:55 AM
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Indoamérica: Entrevista con Eduardo Galeano
“Para el rescate de la memoria es necesario estar atentos a las voces más secretas de la historia". Texto de la entrevista a Eduardo Galeano con motivo de la conmemoración de los 500 años de la Invasión Española a América.
Memoria.
Para el rescate de la verdadera memoria que es una memoria de la dignidad incesante, de la incesante pelea, es necesario estar muy atentos a las voces más secretas de la historia o que no estén en la historia oficial, o están pero muy de pasadita.
Nos enseñan una historia de machos donde la mujer cumple nada más un papel decorativo, no existen las mujeres en la historia de Latinoamérica salvo como abnegadas compañeras del placer. Y es también, además de ser una historia de machos, contada por machos, para los machos y por lo tanto destinada a la perpetuación del poder de los machos.
Es una historia de blancos, absolutamente racista, donde de las rebeliones negras y de las rebeliones indígenas casi no se habla o se habla como si fuesen episodios de mala conducta. El fiel servidor que traiciona al amo y finalmente... bueno, también una historia de ricos por supuesto, porque corresponde a la necesidad que los ricos tienen de justificar sus privilegios para poder transmitirlos por herencia, herencia material, herencia cultural.
El que tiene el poder tiene la palabra. Y es finalmente una historia de militares. Una historia que parece un largo desfile militar, todos con el uniforme recién salido de la tintorería, unos señores con cara de mármol, con cara de bronce, nunca con cara de carne y hueso, caras nunca marcadas por las pasiones humanas y que nada tienen que ver con uno, con la gente que uno encuentra en la esquina, sería muy difícil encontrar un día en la historia de América donde no haya ocurrido algo.
La historia se hace la sorda, la historia oficial porque no le conviene recordarlo, no le conviene recordarlo porque eso contradice a los machos, a los blancos, a los ricos y a los militares. Te digo a los machos porque buena parte de esas rebeliones fueron encabezadas por mujeres.
Mujeres, al mismo tiempo que en lo que se suponía que eran las civilizaciones superiores en Europa, las pobres tocaban el órgano, clavicordio, no se qué, y bordaban y esperaban marido, bueno pues en América ocurría que entre negros y los indios numerosas mujeres ocupaban posiciones de mando y muchas de las mujeres que derrotaron a los ejércitos español, inglés, holandés o portugués o francés, ehhhh... fueron cuidadosamente escamoteadas en la documentación oficial porque para un general europeo era una vergüenza pelear contra una mujer... Las mujeres eran inferiores.
Por la memoria de la libertad que uno encuentra tapada escondida pero no del todo, muerta en algunos episodios de la historia real que han ocurrido y que nosotros no sabemos que han ocurrido como por ejemplo aquella espléndida sublevación del año 1,599 en la costa colombiana cuando 80 comunidades de indios Tayrona se levantan a fines del siglo XVI no solamente contra el pago de tributos, no solamente contra el trabajo forzado sino también en defensa de sus tradiciones sexuales que eran tradiciones de libertad.
El machismo es un producto de importación en el Caribe. Y eso suena ahora a chiste de humor negro porque yo creo que esa es la región más machista del mundo pero la homosexualidad en tiempos precolombinos era libre en todo el área del mar caribe.
Poco antes de descubrir el Océano Pacífico Balboa arroja a los perros para que se coman vivos a 80 indios homosexuales porque como él dice “para ser mujeres sólo les falta tetas y parir”. Y había divorcio en toda América. Esta idea de que uno quede encadenado a la mujer es una idea importada.
En toda América las parejas se hacían y deshacían según lo decidía el amor, que en el fondo es el único que tiene derecho a decidir. Hasta entre los aztecas que eran tan represivos, terriblemente represivos. Por ejemplo, condenaban el adulterio y castigaban el adulterio con la muerte, pero hasta ellos tenían el divorcio y por solo voluntad de la mujer.
Hasta ellos, bueno por no hablar de otras culturas indígenas que vivían mucho más libremente. Pero esto quiere decir que hay también una memoria de libertad que reivindicar y una memoria de democracia y una memoria de poesía, la poesía que está viva ahora en la actualidad en nuestros días.
Mitos y realidades
Por cierto que una de las buenas cosas que han ocurrido en América estos últimos años es la de reivindicación de Nani como Heroína Nacional en Jamaica. Nani fue una jefa de esclavos cimarrones y estuvo a la cabeza de unos esclavos cimarrones en Jamaica durante una buena parte del siglo XVIII y que era mitad gente y mitad diosa, o sea mitad mito y mitad realidad.
Se sabe que existía pero también se cuentan sobre ella muchas leyendas. Se dice que se lanzaba desnuda al centro de la batalla y que espantaba a los soldados ingleses por su desnudez maravillosa. También porque lucía collares hechos con sus dientes y que entonces les mostraba el culo y era la magia de Nani.
Que a su culo llegaban las balas y se convertían en copos de algodón, y por cierto que la leyenda y el mito son también fuentes de conocimiento de los que dispuso la memoria del vencido para no ser aniquilada. O sea, muchas veces cosas que de otro modo estarían ya definitivamente muertas, han seguido vivas gracias a que el mito las perpetúa o que las perpetúa la leyenda.
Y el mito y la leyenda son en el fondo metáforas colectivas, o sea, maneras de expresión que la historia encuentra para revelarse a pesar del silencio obligatorio, y a pesar de la obligatoria mentira.
El mito, por citarte un ejemplo, el mito de Tupac Amaru... verdad... es de una tal hermosura. Cuando matan al primer Tupac Amaru en la plaza del Cusco y lo decapitan, nace el mito de inmediato esa misma tarde nace el mito anónimo, inexplicable, misterioso en la multitud que asiste a la muerte, que asiste llorando a la ejecución, el mito de la cabeza que va a encontrarse con su cuerpo y durante dos siglos la gente sigue creyendo que aquella cabeza se va a encontrar con su cuerpo y se encuentra.
Porque dos siglos después, exactamente dos siglos después se alza un cacique con nombre ya ignorado pero que elige llamarse como un hombre jamás olvidado porque elige llamarse Tupac Amaru.
Tupac Amaru II, el segundo Tupac Amaru o quizás el primero que ha vuelto al mundo tal como estaba anunciado porque su cabeza se ha juntado finalmente con el cuerpo y entonces se convierte en el protagonista de la revolución más formidable que ha tenido lugar en el mundo andino.
En todos los tiempos, continuamente hay mitos que si usted diría que más que enriquecer la historia la revelan, que la expresan... verdad... entonces me parece que es muy tonto no hacer caso de esos mitos como si no fueran científicamente posibles.
Pero me resulta particularmente doloroso que en países como este, como Ecuador, como Guatemala o como Perú, o como por ejemplo México, que son países que tienen la suerte de contar con una población aborigen inmensamente grande, inmensamente grande y de la que tanto tendrían que aprender, yo no termino de creer que las cosas a veces oigo en este país.
Que en el Ecuador se le grite “verdugo” al indio como ocurre en la calle. Que se le grite verdugo a la víctima, es parte del sistema de paradojas que hace que la cárcel de presos políticos en Uruguay se llame “Libertad”, por ejemplo.
O parte del sistema de paradojas que hace que los indios que debieran ser privilegiados en América porque fueron los primeros habitantes de estas tierras y son los depositarios de su mejor memoria sea tratados como son tratados, los últimos de la fila aquí, casi como los negros de Sudáfrica. Pero no solo aquí. No solamente aquí se les niega el derecho de tener religiones. No pueden tener más que supersticiones.
No practican arte, nada más que artesanía. No hablan lenguas, sólo dialectos. En el fondo no son más seres humanos. Nada más que recursos humanos, brazo barato quizá disponibles en los suburbios de las ciudades donde llegan corridos por el desamparo, para convertirse en mendigos, putas y delincuentes.
Si algún sentido tiene, si algún sentido tiene la conmemoración de 1492, si algún sentido tiene, es el sentido inverso al sentido que se le está dando. Si algún sentido tiene esa conmemoración, tendría que ser una conmemoración de la resistencia, de la casi inexplicable capacidad de resistencia de los más castigados, de los más perseguidos que han sabido guardar para la humanidad entera y no sólo para ellos mismos, lo mejor de estas tierras que es la memoria de las comunidades como posible modo de producción y de vida.
América, que hoy es el centro del imperio, de la codicia, puede ser mañana el centro de un mundo que sea una casa de todos y no un campo de concentración, un mundo que no sea lo que quizás el mundo quiso ser cuando todavía no era y que ha sabido además guardar la memoria de otras cosas que son imprescindibles, fundamentales para que la condición humana tenga sentido, para que la aventura de vivir en el mundo no sea una continua invitación al dolor y a la muerte, como por ejemplo la relación de identidad con la naturaleza en un embudo como el nuestro, donde se ha envenenado el aire, se ha envenenado la tierra se ha envenenado el agua y se ha envenenado el alma.
¿Cómo no va a ser importante el regalo histórico de la cultura para los cuales la naturaleza no sólo es energía porque nosotros somos hijos de ella? Cultura que nunca terminó de entender que la tierra pudiera ser vendida porque cómo va a ser vendida la madre, y que también por último, han sabido perpetuar para nosotros para todos una memoria de la libertad, de la democracia de la dignidad.
Dios
Sí, yo creo bien importante el desarrollo de la teología de la liberación en estos últimos años en América Latina. Bien importante sobre todo en países donde la religión católica tiene un peso firme un peso bien grande, como por ejemplo Nicaragua, quizás también Ecuador, Brasil.
Importa un poco menos en el Uruguay o en Cuba, porque son países con menor proporción de creyentes o por lo menos de creyentes en eso. Pero sí que es bien importante que de algún modo reencuentra una tradición muy honda y que existe, te diría que desde siempre.
Los primeros teólogos de la liberación, yo pienso que llegarían a nuestras tierras aunque no sabían que lo eran, al mismo tiempo que llevaban la otra cruz, la que acompaña a la espada para bendecir sus crímenes, es algo así como la lucha de clases dentro de la iglesia o como la iglesia reproduciendo en su seno las contradicciones de la sociedad donde actúa.
Porque aquí también vinieron hombres como Bartolomé de las Casas que llegó para hacerse rico y terminó viviendo al servicio de los pobres o como Bernardino de Sagunte, que fue el primer antropólogo de América y el primero que rescató la memoria de los vencidos y que los amó y se identificó con ellos. O curas como Vasco de Quiroga que vinieron a devolverle a América la utopía que había salido de aquí.
Fueron marineros de Américo Vespucio los que contaron las historias que Tomás Moro recogió y sirvieron de base a su famosa obra. Entonces Vasco de Quiroga llegó a Michoacán y en Michoacán consiguió un espacio propio... ajeno a la capacidad colonial que era un espacio de conservación de lo mejor de América, de las comunidades, del modo comunitario de ser y esta vieja manía americana de trabajar juntos, de vivir juntos de comer juntos de soñar juntos.
Y tan bien lo hizo, tan a fondo lo hizo Vasco de Quiroga, el Tata Vasco en el siglo XVI, que todavía en Michoacán los indios hablan de él como si estuviese vivo, el Tata Vasco como si anduviera por ahí caminando por los caminos de ahora. Esa era otra iglesia que también vino a América... verdad...
Al mismo tiempo que venía la iglesia de los bandidos, la iglesia del poder, la iglesia que venía actuando en nombre de un Dios que era algo así como un jefe universal de policía y un Dios del miedo y que tanto daño hizo.
Pero estaba el otro Dios, yo creo que sí existe, que en verdad era un Dios enamorado de la condición humana y que también vino aquí, verdad, para entenderse quizás con los dioses de antes, el sol, la lluvia, los dioses del amor. En el fondo eran todos los dioses del amor y él también. Aunque el Dios de los Cristianos fue el Dios que me formó, tuve una infancia católica, como supongo todos ustedes.
El único de los Dioses que nunca ha hecho el amor, y eso a mí, cuando deje de creer en él, que no estoy muy seguro de que deje de creer en él. Pero en fin, como que empiezo a darme cuenta, pero particularmente yo creo que cuando uno prueba por primera vez la manzana... tenía como pena de él, porque casi todos los dioses de casi todas las religiones hacen el amor o por lo menos lo han hecho.
Y a éste, tan solo, lo vi rodeado de angelitos que no lo entienden. Me da pena pues. Yo pienso sin embargo que un Dios que nunca hizo el amor es un dios incapaz de abrazar.
Y este que es un Dios de la dulzura y un Dios de la ternura un dios muy acompañante y que es un Dios que trajeron aquellos primeros curas que no sabían que eran teólogos de la liberación y que estaban en esa corriente, que por supuesto es una corriente que rescata lo mejor del cristianismo que es la presencia de Cristo en el mundo desde los pobres, junto a los pobres.
La presencia redentora de Cristo redentor, de un lado, y de otro, en los mercaderes del templo que no están fuera de la iglesia sino dentro y que se dan la gran vida, que en el fondo sueñan en clavar en la cruz bien pero bien clavadito a cuanto “pescador” anda por nuestras costas irradiando mensajes contra el imperio. Yo creo que en el fondo bien que les gustaría clavarlos bien clavaditos.
Mensaje
Yo pienso que no es casual que yo haya descubierto la clave de mi trabajo, de este último trabajo de los tres tomos de “Memoria del Fuego” a la vez en un testimonio indígena y en un testimonio negro.
O sea, que he encontrado que la explicación de lo que estaba haciendo, verdad, no estaba en los tratados de literatura que me he leído, en los sesudos trabajos de los eruditos en las artes de escribir, que lo encontrará en dos cosas ignoradas, pero que claro son ignoradas porque no corresponden a culturas despreciadas, que son sin embargo tan elocuentes, tan ordenadas.
Primero, esta cosa negra de las Dos Memorias. Son uno de los aportes culturales que no sabemos que existe pero existen. Fueron traídos aquí como ganados o como uno esclavos.
Fueron solamente brazos negros, pero no eran solamente brazos negros, tenían también su propia cultura, su propia lengua, su propio Dios y sus propias maneras de amar y de odiar y soñar, y entre otras cosas, creían los negros que llegaron de la costa occidental del África a países como Cuba o Brasil, creían que cada uno de nosotros tiene dos memorias y que hay una memoria, la memoria individual, que está condenada a muerte como está condenada a muerte la cara que llevamos en el mundo, la cabeza que usamos en el mundo, que va ser mordida por los dientes implacables del tiempo y la pasión, y que terminará hecha polvo.
Y que hay otra memoria invulnerable, invencible, que es la memoria colectiva, y cuando yo estaba escribiendo la Memoria de Fuego y buscaba alguna explicación de lo que hacía, supe que esto era así, descubrí que en el fondo lo que yo estaba haciendo era tratar de recuperar para todos y no sólo para mí, una memoria colectiva que me permitiera sobrevivir más allá de mi propia pequeña, insignificante muerte.
Y también sobre el hecho mismo de escribir, fue muy revelador una vez que estaba en la biblioteca de Madrid y llevaba como 8 ó 9 horas sentado en la silla, porque Memoria del Fuego fue una alegría de la mano pero también un tormento del culo. Horas de horas leyendo un libro imposible de ver. En un libro de aquellos que solamente yo tengo la paciencia de leer.
De un cura que escribió a principios del siglo 20, o sea por 1908 ó 1910. Un cura boliviano que estuvo viviendo con unos indios Guaraníes que habían llegado al sur de Bolivia en busca del paraíso terrenal. Y a mí me interesa mucho la experiencia de los Guaraníes como indios itinerantes en busca del paraíso.
Los nómades perseguidores del mundo sin muerte porque en definitiva yo pienso que todos nosotros somos perseguidores del paraíso. Queremos bajar el cielo a la tierra, y a veces nos apuramos un poquito en eso y nos equivocamos, cometemos errores. Pero... son buenos errores. Y son errores, que se cometen mientras uno anda buscando el paraíso en la tierra como los guaraníes.
Me parecía que ellos eran como una especie de metáfora de todo lo demás. Fue por eso que me quedé tantas horas leyendo aquel libro y bien sentado aburridísimo, y hay gente que aburre lo que toca yo no entiendo ¿cómo se puede hablar de esos temas tan bellos y que el resultado sea tan aburrido? Curiosa alquimia al revés. Pero al final, como una recompensa encontré lo que buscaba sin saber qué buscaba.
Un vocabulario de estos indios, los indios Chirihuanos, que son Guaraníes establecidos en Bolivia, perseguidores del paraíso, que llegaron a las espaldas del imperio de los Incas mucho antes que los españoles. Y en ese vocabulario había una pequeña historia, reveladora de todo, pero sobre todo, reveladora de la responsabilidad del oficio de escribir.
A principios del siglo XVIII, habían llegado unos curas franciscanos y esos curas franciscanos traían en las alforjas libros. Como los indios Chirihuanos nunca habían visto libros, no sabían lo que era el papel, porque nunca lo habían visto y no tenían palabra para llamarlo. Porque uno sólo tiene palabras para llamar lo que conoce o lo que necesita.
Y ellos no sabían que el papel existía, ni sabían que podían necesitarlo, y cuando preguntaron a los curas qué era eso los curas les dijeron que era una cosa que servía para enviar mensajes a los amigos que están lejos. Y cuando los indios supieron que el papel era una cosa que servía para enviar mensajes a los amigos que están lejos decidieron llamarlo “Piel de Dios”.
Y ese es el nombre del papel que tienen en lengua chirihuana, “Piel de Dios”, y cuando yo lo supe descubrí que en el fondo lo que uno viene haciendo es eso. Mandar mensajes a los amigos que están lejos o a los amigos que aún no se conoce, millones y millones de amigos que uno no conoce pero que se hacen amigos a través de esa suerte de abrazo que es la ceremonia de la lectura y que eso era al mismo tiempo mi alegría y mi responsabilidad.
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